La Marcha por la paz o Mars Mira, en Bosnia

Durante la primavera y el verano de 2011 viví en Sarajevo. Me encanta esa ciudad y tenía gana de descubrirla, pero tiene una gran pega que me impide vivir allí todo el año: el clima y sus fríos inviernos.
De todos modos, no voy a hablar de mis días en Sarajevo, si no de una marcha a favor de la paz para commemorar el genocidio de Srebrenica que tuvo lugar el 11 de julio de 1995.

Un bonito paisaje bosnio, de los tantos que se pueden contemplar en la marcha por la paz.

Mi compañero de piso en la ciudad bosnia, francés y, como yo, con mucho amor por los Balcanes, descubrió una página web para participar en cierta marcha en la que había que caminar, según la organización, 104 kilómetros en 3 día,s para commemorar el mencionado suceso. A los dos nos gustan las nuevas experiencias y la montaña así que decidimos apuntarnos sin pensárnoslo mucho.

El camino que habría que recorrer sería el mismo que unas 16.000 personas tuvieron que hacer, pero en dirección contraria, aquel 11 de julio de 1995 para conseguir escapar de las tropas serbo-bosnias que habían entrado en Srebrenica.

Yo me lo tomaba como un reto y como una adventura más en la montaña, pero acabó siendo una lección de aprendizaje sobre la fuerza de los seres humanos cuando de verdad quieren y creen en algo.

El camino empezaría en una aldea cerca de la ciudad de Tuzla. Mi compañero de piso, otros dos amigos que se unieron y yo, tomamos un autobús a Tuzla por la tarde pensando que una vez allí habría algún tipo de transporte para llegar al lugar de encuentro, pero nos equivocamos. Los responsables del evento, que lo llevan a cabo anualmente, era una asociación local, con pocos medios y no muy organizada.

La única solución que veíamos viable, mientras se hacía de noche, era dormir en algún banco en el parque de Tuzla y al día siguiente tomar el primer autobús a la aldea de encuentro, ya que el taxista no estaba por la labor de hacer ese trayecto y nos quería cobrar mucho dinero, sin opción a negociar. A mí, la idea de dormir en un banco del parque, tengo que decir que me parecía muy cutre así que intenté buscar otra solución, preguntando a los taxistas con los intentábamos discutir precios. Uno de ellos recordó que su hermano tenía una casa vacía. Le llamó y accedió a que pasaramos allí la noche por un módico precio.

‘Para que no se olvide y para que no vuelva a pasar’, el lema de la marcha

Y al día siguiente comenzó la aventura. Yo pensé que me iba a encontar a muchos extranjeros curiosos y a muchos periodistas cubriendo el evento, pero la mayor parte de los participantes eran bosnios de etnia musulmana que quieren la paz y, muchos de ellos, eran personas que en 1995 se vieron obligados a escapar de Srebrenica, su pueblo de origen, haciendo ese mismo camino pero en dirección contraria, para salvarse de la masacre que luego tuvo lugar.

Y, muchos de ellos, perdieron a parte de su familia ese día. El que más me impresionó fue un señor que tenía, si recuerdo bien, 92 años y que nunca había faltado a esta marcha anual por la paz. Mientras yo iba sudando por los 40 grados de calor que había y con la lengua fuera, el hombre caminaba más rápido que yo y descalzo, porque decía que así iba más cómodo, movido por sus ganas de que algo así nunca pueda volver a suceder, de acuerdo con el lema de la marcha que decía ‘para que no se olvide y para que no se repita’.

Muchas de las personas nos decían a mí y a mis amigos ‘gracias’ por apoyarles en esa causa. Pero, lógicamente, no hay por qué dar las gracias. Y, si tengo la oportunidad de andar cerca de Bosnia y Herzegovina en algún 11 de julio del futuro, me volveré a unir a ellos.

Éramos alrededor de 6.000 personas. Algunos trayectos eran demasiado estrechos para caminar y nos quedábamos atascados.

Un descansito a la sombra. Qué gusto.

Más montañas bosnias. Es que me encantan.

El ejército habilitaba cada noche tiendas de campaña para aquellos que no hubieran llevado la suya propia. También la organización puso un camión a disposición de los asistentes donde poder guardar el equipaje para no cargar con las mochilas y demás utensilios durante la caminata.

Una anécdota muy graciosa: El café es tan importante en la cultura bosnia que los lugareños de las aldeas por las que pasábamos nos experaban con grandes cuencos y ollas llenos de café caliente (no olvidemos que estábamos a 40º) para regalarnos para poder continuar nuestro camino.

Todos los años se encuentran nuevos cuerpos enterradas y nuevas fosas comunes de personas muertas en 1995 en la masacre, que se llevan al cementerio de Potocari el día 11 de julio.

Cementerio de Potocari, al lado de Srebrenica, el 11 de julio de 2011. Destino final de la marcha.

7 comentarios en “La Marcha por la paz o Mars Mira, en Bosnia

  1. jolin, desde luego, no puedo leer tus entradas. Que poca cosa he vivido hasta ahora !! que no salí del norte de españa en mi vida !! salvo a francia en el viaje de estudios ! jaja que majo el señor de 92 años y que fuerza de espíritu

  2. Pingback: Sarajevo 20 años después « Barbarabecares

    • Es maravilloso. Tanto las vistas, como ver el agradecimiento de los bosnios por tener visitantes internacionales, escuchar sus historias, disfrutar de su compañía!!!! 100% Recomendado!!!! Es que bosnia es una de mis debilidades!

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