Un mes entero de viaje, momentos geniales y dos experiencias surrealistas

Cuando hace ya un mes me embarqué en este nuevo viaje no pensé nunca que iba a acabar como acabó y esta segura de que acabaría agotada de estar en casa ajenas. Lo segundo no pasó porque tuve la gran suerte de estar alojada con gente maravillosa casi todos los días y lo primero, pues yo, que soy tan tranquila, pensé que iba a seguir en mi tranquilidad, sin embargo acabé sin mi compañera de viaje y con un turbio romance, con una señora siempre a la sombra que no sé quien es.

El Jadida desde la terraza del hostal

El viaje empezó asistiendo a la boda en Asfi de la hermana de un colega de Essaouira, donde conocimos a muchas personas y aprendimos un poquito más de esta cultura y tuvimos la suerte de estar hospedados por una familia encantadora. Dormimos allí durante dos días en casa de una hermana de la novia y de mi amigo y tras finalizar los festejos, tomamos un autobús a El Jadida. Ese día no encontramos alojamiento así que pagamos un hostal (Hostal Bourdeaux, probablemente el más barato de la ciudad y recomendable). La ciudad bonita, poco turística y tranquila. Me encanta El Jadida.

Al día siguiente nos trasladamos a Casablanca donde nos quedamos dos días en casa de una excelente pareja chilena, a través de Couch Surfing, que vivían en Marruecos casi por casualidad. Allí pasamos dos días, aguantando esa terrible ciudad llena de ruidos, contaminación y caos en general, y que lo único que tiene bonito es su nombre, la medina o parte antigua, que se simula a un pueblecito marroquí, muy local, y una mezquita enorme y construida no hace mucho. De ahí, pasamos a Rabat, donde tuvimos la oportunidad de disfrutar de la hospitalidad de una familia marroquí, concretamente, una de las hermanas de la novia de la boda que, al saber que pasaríamos por Rabat insistió en que nos quedáramos con su familia.

Rabat

Rabat es una ciudad bonita, limpia (probablemente, todo el dinero del país haya sido invertido en esta ciudad y en Tánger), cuidada y llena de mercados (bueno, Marruecos en sí es como un mercado gigante, a esta gente le encanta comprar y vender, de todo). La familia: madre, padre y dos hijas pequeñas, fueron un encanto.

Al día siguiente, tomamos un autobús a Tánger donde nos esperaba un amigo italiano que ya conocíamos de Essaouira y que vive durante unos meses en esa ciudad, también disfrutando del sol marroquí. Al día siguiente la idea era ir a Ceuta, porque a mi compañera de viaje se le agotaba su visado y necesitaba cruzar la frontera. Allí encontramos alojamiento, gracias a Couch Surfing con una mujer septagenaria. La idea era quedarnos dos noches (de hecho no llevé ni ropa para cambiarme, fue sólo con el bolso y mi ordenador y ropa interior), pero la hospitalidad de esta mujer, que ahora es mi amiga y yo soy su fan número uno, nos llevaron a acabar pasando una semana allí con sus amigos y familiares y demás. Fueron de los mejores días de este mes y una de las mejores experiencias de mi vida, por no olvidanos de las dos fiestas que montamos. En Ceuta conocí gente maravillosa y viví días geniales.

Vista panorámica de Ceuta

Tras una semana en Ceuta, volvimos a Tánger con el amigo italiano. Estuvimos unos días disfrutando del sol, viendo Andalucía desde la otra orilla, jugando a baloncesto y descansando, algo fácil de hacer cuando estás cómodo en un hogar, lo que fue posible gracias a mi amigo, que al final fue un gran apoyo en mis situaciones surrealistas posteriores.

Tras cinco días en Tánger nos fuimos a Cheffchaouen, los tres juntos, y gracias a mi amigo tuvimos la oportunidad de alojarnos durante dos noches en un bonito hotel de la ciudad a un bajo precio (Dar Terrae). Cheffchaouen está hecha que parece un cuento de hadas, rodeada de montañas, con muchas opciones de hacer senderismo, pero para mi gusto es demasiado turística y hay demasiado hachís (La ciudad está en las montañas del Rif, donde este se produce).

En el segundo día, mi compañera de viaje decidió dejar la ciudad. Ella no estaba por la labor de gastarse un céntimo de más como dejó patente durante todo el viaje (y si alguien más ponía el dinero, aún mejor), así que prefirió dejarnos por ahorrase, concretamente, 4 euros, en pasar la noche en otra ciudad.

Al día siguiente comenzó lo bueno. Me trasladé a la ciudad donde estaba mi (ex) compañera de viaje, que era donde habíamos acordado encontrarnos, Meknes, una de las ciudades imperiales de Marruecos situada en la región donde se producen los vinos del país. Al llegar allí, tras cerca de ocho horas de ruta, a las 9 de la noche, la llamé y cuál fue mi sorpresa cuando me informó que, como los hostales de la ciudad eran decrépitos, había encontrado una familia que la alojara esa noche y, por supuesto, para ella sola, sin pensar en mí, como venía siendo normal en su actitud egoísta. Se justificó diciendo que ella también tenía que pagar por ese alojamiento (ay si lo que importara fuera el dinero). Ahí, por fin abrí los ojos (thanks god) de algo que ya había visto hacía mucho pero que no quise reconocer: ella simplemente utilizaba a la gente en su afán de gastar menos.

En el norte de Marruecos es muy común jugar al parchís y nosotros pasamos unos días entretenidos, aunque son reglas marroquíes y no españolas.

Como me informó en un sms esa misma noche en la que yo dormía (o maldormía) en un hotel terrible (Hotel Regina), se quedaba a vivir en Meknes. Eso era algo que ya comentó hace mucho tiempo y yo había dicho que allí no viviría con ella. Nunca lo volvió a mencionar, pero se ve que lo guardó en mente. Como yo no quería vivir allí, ya no me necesitaba en su objetivo. Ciao, ciao. Mi orgullo me llamó pardilla, pero yo podía tener mi conciencia limpia. En realidad,  yo estaba feliz y me sentía libre. Llevaba tiempo, y esto era algo que yo había hablado con ella, queriendo seguir mi vida en Marruecos sin ella, pero me pidió perdón tan en serio que la creí. Su despotismo hacia la gente y su manera de ver las cosas no me gustaban, pero no me atreví a dar el paso de largarme por mi cuenta. Una pena que fuera así, pero de alguna manera tenemos que aprender.

Esa misma noche decidí volver a pasar unos días con mi familia marroquí a la que hacía tiempo que no veía, a la que echaba de menos y a la que sabía que podía arroparme en todo momento. Por su supuesto, fue llegar y llenarme de la felicidad de esta gente tan buena.

Al día siguiente llegó uno de los hermanos que yo no conocía, junto con otros dos y se empeñaron en que pasara unos días con ellos en Marrakech. Me dejé convencer y allí pasé dos días geniales, conociendo más de la cultura y sabiendo disfrutar de esa ciudad, tomándome con más calma  los agobios a los que acostumbra a los turistas.

Los días con mi familia, perfectos, a pesar de la novedad, como no podía ser menos. Es increíble poder llevarse bien con gente con la que ni siquiera compartes una lengua común, más que la de los gestos (que a veces varían según culturas) y la del amor.

Tras un mes, necesito un poco de tranquilidad. Sin embargo, me he quedado sin compañera de piso (lo que, repito, me alegra mucho), debo buscar otra y espero a una amiga que se acaba de comprar su billete para hacer un viaje por el sur. Así que, la estabilidad tendrá que esperar.

10 comentarios en “Un mes entero de viaje, momentos geniales y dos experiencias surrealistas

    • Totalmente de acuerdo Mary Carmen. Y de hecho es lo que siempre hago. No quiero cerca a gente que no me ahce sentir cómoda. Sin embargo aquí era una situación especial, porque habíamos pactado vivir juntas. Antes del viaje le propuse separarnos porque ya me había cansado de ella, pero me pidó perdón y la creí. Al final era que ella tenía que entrar en Ceuta por temas de visado y le interesaba más tener compañera de viaje que ir sola…..

  1. Las cosas no cambian.

    Ni Casablanca, mal quando yo estaba allí, Rabat, bonita como diciste, pero sobre todo, los compañeros que utilisa la gente y guarda su propio dinero. Been there, done that. Cuidaté. Todo pasara bien como lo sabes.

  2. UoUoUo Uou !!! Margot, my gosh ! Las apariencias enganian, estoy sorprendida; pero sabes, yo tampoco nunca aprendo a desconfiar, me entrego y luego cuando veo las senales, me cuesta creer que algunas personas puedan ser tan camaleonicas, y descubrir que en el fondo son egoistas, solitarias como lombrices, desalmadas, carentes de amor. Aparte debo decir que tambien me mata cuando dices: ” pero no voy a entrar en detalles”, que peliculon!!! estare esperando por la segunda parte: Barbara’s adventures RELOUD.

    Me gusto mucho leerte, identificarme un poco con tus descripciones de estos lugares donde realmente viven Aladino y Ali baba. Y por cierto, muchas gracias por esa referencia tan bonita.

    Salam Alikom!!!

    • La referencia es de corazón. Me gustó mucho conoceros y me sentí muy bien en vuestro pisito.

      Sí, las apariencias engañan, aunque yo hacía tiempo que ya sabía por dónde iban los tiros….. En fin, tendrá que haber de todo en este mundo.

      Yo, como digo en el texto, estoy muy contenta de que eso haya pasado, porque hacía tiempo que no me sentía a gusto con ella, pero cuando hablé para decírselo me pidió perdón y hablaba de amistad, así que seguí el viaje….

      Un besito guapa!

  3. Pingback: Fin de un año increíble más-el año más nómada de mi vida « Barbaraontheroad

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