El voluntariado (informal) en Marruecos

Hace poco más de un año tuve la oportunidad de hacer unas prácticas en el programa de Voluntarios de Naciones Unidas en su sede en Bonn, como parte del equipo que elaboró el ya publicado Informe sobre la situación del voluntariado en el mundo

Un barrio marroquí

Durante las prácticas, tuvimos la oportunidad de realizar diversos seminarios con expertos en el voluntariado de todo el mundo. Y uno de ellos fue en Turquía, cerca de Estambul, en el que decidimos llevar a cabo un encuentro multiregional, donde se hablara del voluntariado en Europa Occidental, en Europa del Este y en África del Norte y Oriente Medio, divididos en tres salas distintas.

Mi tarea era la de encargarme de todo lo que nuestros invitados (cerca de 50) necesitaran, una tarea agotadora pero que me encantó. Por ello, durante las sesiones, podía decidir en qué sala estar ( si no me tenían entretenida con alguna petición) y decidí formar parte del grupo de los expertos de África del Norte y Oriente Medio y escuchar sus opiniones sobre el voluntariado en mencionada región.

La principal conclusión que saqué es que, por estos países, el voluntariado formal es escaso (es decir, que alguien decida pasar unas horas de su tiempo libre a formar parte de una ONG o algo similar), pero la ayuda entre unos y otros es parte del día a día. Según los asistentes de diversos países, la gente se ayuda mucho mutuamente en los países situados al norte de África y en el Oriente Próximo.

Ahora comprendo exactamente a qué se refieren.

Es difícil encontrar por aquí personas que quieran ‘trabajar’ de forma gratuita (no se le llama trabajar a ser voluntario, pero aquí hay veces que la gente lo llama así). No es la primera vez que escucho decir algo del estilo de: ‘¿¡cómo, trabajar gratis!?’ (también lo he escuchado muchas veces en los Balcanes y alguna vez por España).

Sin embargo, ahora viviendo en un pequeño pueblo, donde hay mucha pobreza y gente con más suerte económicamente (no se puede decir riqueza), veo la ayuda o voluntariado informal al que se referían los expertos del tercer sector aquellos días en Estambul. Yo veo a diario cómo la gente que tiene más dinero que otros, cuando se encuentra con un antiguo amigo o vecino que se sabe que tiene menos ingresos, le mete unas monedas en el bolsillo de forma discreta, cosa que el otro agradece con una tímida sonrisa.

Por otro lado, también es normal que se haga mucha comida, y si sobra, estas familias que están mejor económicamente, les dan todo lo que sobre a vecinos que tienen más problemas, en vez de guardarlo para más tarde. Por supuesto, en Marruecos nunca verás a nadie tirar algo de comida a la basura.

Otra cosa es que en Marruecos es muy común encontrarse mendigos. Los turistas europeos (y yo, la primera) los ignoramos porque se nos hacen cansinos. Sin embargo, aquí es muy común siempre dar monedas a quien pide (pedir aquí es también muy común), incluso los niños, si tienen algo suelto que alguien le haya dado para comprarse algún caramelo (normalmente muy poco), no les importa dar una pequeña moneda a algún anciano que le estire la mano. Lo que igual es difícil de ver para los europeos es que aquí hay muchas más necesidad que en nuestros países (yo aquí nunca he visto a nadie pedir con un cigarro en la mano o con un vino al lado), sin embargo, entre ellos sí que lo ven.

Por su parte, los problemas no se quedan dentro de las puertas de casa de la misma manera que podemos hacer en España, algo más celosos de la intimidad (aunque a su vez, no tanto como más al norte de los Pirineos) y es normal ver a las personas contándose sus problemas y alegrías a voces en las puerta de sus casas o simplemente van unas vecinas a casa de otras (los hombres hablan en las cafeterías) para contarse sus cosas.

Además, como yo he visto, si vas caminando y te encuentras una vecina cargada, lo normal es ayudar con el peso y acompañarla hasta la puerta de casa (y luego probablemente ella te invite a entrar y tomar un té y comer pan con aceite), invitar a algún vecino que sabes que tiene que comer solo, a casa, para estar en compañía y compartir un buen plato de tajín o cuando se van de viaje a Europa siempre vuelven con la maleta cargada para repartir regalos entre la familia. En otra ocasión hablaré de cómo, en las familias, las personas que trabajan, mantienen al resto sin esperar nada a cambio, como algo natural, según he visto hasta ahora.

Una vez leí un artículo de Rosa Montero (rebuscando por Google lo he encontrado, me encantó cuando lo leí la primera vez en un momento especial para mí y lo recomiendo)  que mencionaba que, a pesar de que el paro en España es mucho mayor que en cualquier otro país europeo, el hecho de que la familia sea tan importante lleva a que haya menos indigentes que duerman en la calle, que en otros países más al norte como Inglaterra. Supongo que aquí (donde la familia es abundante y mucho más importante) se aplica lo mismo, puesto que no es muy común encontrarte con gente durmiendo entre cartones.

Un comentario en “El voluntariado (informal) en Marruecos

  1. Pingback: Marruecos un año después. Todo lo aprendido y desaprendido. | Barbaraontheroad

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