Mis primeras y más divertidas historias en autostop

Creo que el autostop es una práctica muy saludable para el medio ambiente y no entiendo que España y otros muchos países hayan perdido esa bonita costumbre. Si alguien va a un destino y se encuentra a otra persona que se dirige al mismo lugar, qué mejor que compartir coche, emisiones de gas a la atmósfera y estar en compañía.

Haciendo autostop en Macedonia

Recuerdo cuando yo era pequeña, que siempre nos encontrábamos ‘autostopistas’ por el camino, o de ir con mi abuela a otro pueblo y que para volver al nuestro, pidiéramos, alzando el dedo pulgar, la ayuda de algún coche. Una pena que tantas noticias malas y tan pocas noticias buenas en los medios hayan acrecentado el miedo hacia otras personas.

Cuando fui voluntaria en Macedonia era muy común entre otros voluntarios irse de un lado a otro en coches ajenos. Muchos de ellos eran del este de Europa donde esta práctica aún es utilizada en ocasiones.

A mí al principio me daba un poco de rollito, la verdad. Macedonia es un país muy seguro y yo nunca escuché de ninguna historia mala sobre autoestopistas, pero subirse a coches ajenos para hacer largas distancias impone un poco, quieras que no, sobre todo, yo creo, que por todos esos casos majaretas que aparecen en la sección de sucesos de los medios y por el lavado de cerebro de los papás cuando somos pequeños diciendo que ‘no hablemos con desconocidos’ porque esos desconocidos igual nos raptan.

Además, el invierno en Macedonia fue duro, y me daba pereza platarme en el arcén de una carretera con ese frío.

La primera vez que me decidí, junto con mi compañera de aventuras en el país, fue más o menos por marzo (sino recuerdo mal). Teníamos un cumpleaños en Skopje de otros voluntarios, y el recorrido era de unas 3 horas y media por carretera. Hicimos un bonito cartel con el nombre de nuestro destino y nos fuimos a esperar a la salida de Struga, nuestro pueblo. He de decir que, de acuerdo a lo que nos contaban los demás voluntarios sobre lo fácil que era, y dado nuestro aspecto de chicas nada peligrosas, pensé que iba a ser llegar, levantar el dedo y tener un coche encantado de ayudar. Sin embargo tuvimos que esperar un buen rato y descubrimos en aquel mismo momento que hay veces que el autostop puede ser cansado.

Ese día, nos recogió un señor en su furgoneta, que estaba haciendo ruta por temas de trabajo. Como él mismo reconoció, nunca toma autostopistas, pero quería salvar a esas dos chicas de las garras de algún conductor maligno. Le hizo gracia la situación y que dos españolas hablaran macedonio así que llamó a su familia para contárselo. La hija adolescente veía muchas telenovelas latinoamericanas y, en consencuencia, hablaba español perfectamente y se empeñó en conocernos. Quería que pasáramos la tarde con ella en su casa, pero la convencimos de que teníamos cosas que hacer a nuestra llegada a Skopje. Al final se conformó con tomarse un café con nosotras, cerca de la tienda de su madre, la mujer del conductor, que también estaba curiosa por conocernos.

La siguiente vez, fue aún mejor. íbamos de Skopje a Struga, nuestro pueblo. No tuvimos que esperar apenas para que un señor con su coche parara y casi nos obligara a subir en plan padre: !qué haceís ahí, venga subid al coche que eso puede ser peligroso!. Nos subimos y le preguntamos que a donde iba. Él dijo que tenía que desviarse antes de llegar a nuestro pueblo pero que nos dejaría a mitad de camino, aunque metidas en un autobús que nos llevar a nuestro destino. El tema de que es peligroso es que por ese camino se cruzan pueblo habitados principalmente por gentes de etnia albanesa y los macedonios se empeñan en que sus vecinos sonpeligros, y viceversa, aunque al final todos son igual de hospitalarios cuando se trata de extranjeros.

El viaje fue tranquilo, el hombre casi no hablaba (qué guay los conductores que hablan poco y te dejan disfrutar del paisaje sin las preguntas de siempre) y al llegar al desvío se empeñó en llevarnos a la estación de autobús e incluso en comprarnos el billete él mismo, pero insistimos en que queríamos seguir con el autostop entonces el hombre continuó el camino. Le preguntamos que a dónde íbamos y al principio no nos quiso decir nada. Cuál fue nuestra sorpresa al ver que, en el desvío, seguía nuestro camino, asi hasta que llegamos a nuestro pueblo. Al final anduvo muchos kilómetros de más por salvar a lo que probablemente pensó que eran dos niñas caprichosas jugando al autostop.

Lo más gracioso es que, como Macedonia es un país pequeño donde la gente habla mucho, no es fácil guardar secretos: al día siguiente, estábamos las dos tomando un café con una amiga y esta saludó a un colega. Cuando nos lo presentó, el chico nos preguntó que si éramos españolas. Al responder que sí dijo: ¡sois las chicas a las mi amigo trajo ayer en coche de Skopje a Struga!. Qué casualidad.

10 comentarios en “Mis primeras y más divertidas historias en autostop

  1. Gracias por recordarme ese primer viaje en autostop, ya no me acordaba de lo que nos costó convecer a la niña de que teníamos otras cosas que hacer!

    • La primera fue Kasandra y luego vinieron miles más. Es muy gracioso que en Macedonia, los que no han visto muchas novelas (y por tanto no saben hablar español), de reprente sí que te dicen: Sé decir algo en español. Luego yo pienso que me van a decir: ‘una cerveza por favor’ o ‘fiesta y siesta’, pero no, lo que saben decir son cosas del tipo: ‘este es tu hijo’ o ‘estoy embarazada’. 😀

  2. jajajajaja… yo me acuerdo cuando me propusiste la idea de hacer autostop en el viaje a macedonia… madre que mieditooo!!! jajajajaja… Pero tú toda decidida, fabricaste aquel papelito con nombre en macedonio y nos paró un peaso coche que para qué queremos más… Todo el camino mi bec hablando en Macedonio y yo alucinada y orgullosa de mi copiloto!! (claro que yo no entendía una papa)… La vuelta, el doble de graciosa.. recoger cartón de basura, pintarlo bien con nombre de ciudad en macedonio y la gente mirando. Recuerdo aquel coche deportivo, aquel casco detrás con la calavera y un joven nada feo recogiéndonos!! Y quería que condujésemos su coche de vuelta para el poder recoger la moto!!! nosotras!! que no nos conocía de nada!! jajajaja… Fue genial… Gracias Bec

    • Sí. mucho más cómodo el autostop para ir a Ohrid que los taxis compartidos. Y me daban la oportunidad de practicar mi Macedonio. De hecho tengo que agradecer al autostop mis prácticas en lengua macedonia. Se me olvidó ponerlo en el post. Y a la vuelta, aquel chico tan majo que le pregunté si su pueblo (Veleshta) era tan peligroso como todos dicen y quería levarnos a conocerlo. Gracias a tí por los días geniales y las vacaciones más locas y divertidas de la historia!!! TQ

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