Sarajevo 20 años después

Hoy hace un año que cogí la mochila y me fui a vivir a Sarajevo, capital de Bosnia y Herzegovina.

Desde la primera vez que fui me había enamorado de esa ciudad, en la que hay un encanto especial, al igual que la región en general: los Balcanes y su cultura y su comida y su música, me apasionan desde que viví en Macedonia y tuve la oportunidad de recorrer los países de la antigua Yugoslavia.

Hacía poco que había comenzado a colaborar a diario en un medio de comunicación en el que llevo tiempo, así que pensé que con esos ingresos me daría para descubrir Bosnia y aprender el idioma.

Antes de conocer Sarajevo, como casi todos los que teníamos uso de razón a comienzos de los 90, sobre esa ciudad, en mi mente sólo había imágenes de esa cruel guerra, demasiado larga y demasiado absurda. Imágenes de miseria, de terror y de caras demacradas por el cansancio y la desolación.

Aún hoy, el único motivo por el que Bosnia y Herzegovina aparece en las noticias es por temas de conflicto y por la commemoración anual de la masacre en Srebrenica.

Sin embargo, una vez en Sarajevo (las primera veces sólo de visita), descubrí la alegría de sus habitantes y una ciudad preciosa rodeada de montañas. Descubrí cómo la gente continúa su vida normal, moderna, pasando al lado de cementerios interminables donde la media de edad de las personas allí enterradas no supere probablemente los 30 años o viviendo en edificios que a duras penas han conseguido tapar todos los boquetes de su fachada.

Comencé a leer más sobre la historia y descubrí todo ese entramado de nacionalismos y etnias que aún hoy me apasiona.

Sinceramente, y aunque me da vergüenza reconocer mi ignoracia, yo pensé que la guerra había sido de los serbios de Serbia contra los bosnios de Bosnia. En el oeste de Europa lo de las etnias no está tan extendido, ni es una parte tan íntegra dentro de las familias, por eso mi manera ( y la de muchos) de hacer las relaciones. Hasta que me enteré que no todos los que viven en bosnia se quieren hacer llamar bosnios y que hay serbios que viven en Bosnia y que hay croatas que viven en Bosnia y que los que profesan la religión musulmana sí que se quieren llamar bosnios y que entre ellos no se quieren bien.

Todo esto despertó mi pasión hacia Sarajevo. Y allí me fui y durante los 4 meses que viví en esa ciudad, a pesar de que llovía demasiado para mi gusto (soy de Asturias, ya he tenido bastante lluvia en mi vida), me enamoré de la ciudad cada día un poco más. Y de las demás ciudades del país. Y de sus gentes. De su historia. De su cultura, paisajes, tradiciones… Y Bosnia y Herzegovina tiene ahora un lugar muy importante en mi corazón.

Hoy hace 20 años desde que francotiradores serbios dispararan contra una multitud de personas congregadas en Sarajevo a favor de la independencia del país, lo que dio paso a la cruel guerra que todos recordamos y a ese asedio a la ciudad de Sarajevo que supuso el más largo de la historia moderna y a esas matanzas de familias enteras y esos genocidios que aún me ponen los pelos de punta.

Hay que mirar hacia delante, el problema es que todas esas ideas y ese odio que generaron la guerra no han desaparecido aún. El problema es que los causantes de un genocidio siguen negándolo. El problema es que ese gobierno que se formó tras el acuerdo de paz con miembros de las tres etnias siguen sin ponerse de acuerdo. Peor aún, utilizan cualquier excusa para mantener vivo el odio y el racismo.

Yo que he vivido allí he podido ver que todos comparten la misma cultura, la misma gastronomía, música, bromas, estilo de vida o comportamiento. Y todos hablan el mismo idioma. Sin embargo, ellos se empeñan en decir que hablan bosnio. O que hablan croata. O que hablan serbio. Cuando bosnio, serbio y croata son lo mismo, con alguna ligera diferencia que no hace la lengua incomprensible.

Me acaba de contar un amigo de Sarajevo que hoy ha visto muchas lágrimas.

Espero que la paz de verdad, la de la tolerancia y la comprensión en los corazones de cada uno de los habitantes de ese país, llegue pronto. Y que nadie tenga que vivir algún día algo así.

Por cierto, soy editora del blog de Sarajevo para la publicación europea Cafe Babel, por si queréis echarle un vistazo: http://sarajevo.cafebabel.com/en

3 comentarios en “Sarajevo 20 años después

  1. hermoso lo que escribiste; por que no entender que al final son todos uno. digo que esta guerra la viví muy de cerca, por que mi padre estuvo en el frente de batalla; acabo de ver por tvespañola un reportaje en sintesis de como sucedieron las cosas, muy bueno, las imagenes estrujan el corazón, enchilan la piel. como dices esperemos una paz con toleracia, una paz con sanación de almas, una paz igualitaria.
    saludos desde Ecuador

  2. Pingback: Objetivos cumplidos: ¿mi etapa en Marruecos va llegando a su fin? « Barbarabecares

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s