Yendo de boda con un grupo de chicas solteras

Hace unos meses os conté cómo era una boda marroquí. Un evento muy curioso y bastante distinto a las bodas españolas. El domingo tuve la ocasión de volver a ir de boda y aunque las tradiciones que se siguen son las mismas cada vez que dos personas se casan, la experiencia mía de ayer fue totalmente distinta. De lo que voy a hablar aquí es sobre ir a una boda con un grupo de chicas marroquíes solteras y en edad casadera (y con ganas de casarse).

En la primera boda a la que acudí, en la ciudad de Asfi, yo iba de invitada por parte de un amigo y, como, por muchas diferencias culturales que pueda haber en el mundo, los chicos son chicos y siempre se preocupan menos de estas cosas, pues antes de la boda simplemente estuvimos de paseo y tomando cafés para hacer tiempo.

Los asistentes esperando a los novios, que están a punto de entrar con el segundo vestido del día de la mujer.

El domingo fui con un grupo de chicas, vecinas de la casa donde estoy viviendo estos días en la ciudad de Ouarzazate, cerca del desierto del Sáhara. El tema es que estoy con una familia joven con dos niños, que ya conocía, y las vecinas y amigas, de todo tipo de edades, siempre están en esta casa, charlando, riendo, bailando, comiendo o limpiando juntas. La verdad que se ve que se lo pasan muy bien y están muy unidas.

Ir con un grupo de chicas supuso que los días previos sólo se hablara de la boda, cada día una o dos de las chicas se fueran haciendo los tatuajes de henna (yo coincidió que ya tenía los míos hechos) y que en las horas antes a la boda nos pasáramos un buen rato preparándonos. Todo muy girly, lo que, además, aprecié, porque tanto viaje mochilero, ya echaba de menos ponerme un vestido bonito y pintarme el ojo. Bueno, yo me pinté un poco el ojo, porque no soy muy de maquillarme, pero mis compañeros se maquillaron como se hace aquí de verdad: base blanquecina para aclarar la piel (al contrario de las europeas que se echan base oscura), ojos muy pintados, también las cejas, y los labios con fuertes colores y contorno aún más oscuro.

En la otra boda a la que fui, duraba dos días y comíamos todos los invitados juntos (aunque hombres y mujeres en mesas distintas). En esta, aunque en el baile estaba todo el que quisiera, para comer, el viernes era para hombres, sábado para mujeres casadas y el domingo para chicas solteras, como yo y muchas de las chicas con las que estoy compartiendo estos días.

Para empezar, pensad en la boda como un acto muy simbólico para ellas. Me he dado cuenta estos días más que nunca. Gran parte de las chicas de Marruecos, de barrios menos pudientes y de la vida rural, siempre están en casa y salen sólo para ir a casa de vecinas, al hammam o un poco si tienen algo que comprar. Y siempre andan en pijama o ropa vieja. Sin embargo, ese día, se ponen bonitos vestidos, la mayoría caftanes y, si aún son muy jóvenes (alrededor de 15 años), se ponen unos vaqueros y una camiseta bonita y un pañuelo a conjunto con esta y tienen la libertad de estar en la boda hasta que amanezca, incluso si sus madres no van con ellas. Eso es algo excepcional.

Nosotras en España nos arreglamos todos los días si queremos. Nos ponemos y lucimos vestidos bonitos todos los fines de semana hasta que amanece (y sin nuestras madres o algún otro familiar con nosotras para controlar) y hasta las hay que van a la biblioteca a estudiar con la misma ropa que llevarían a las bodas. Aquí no, aquí es algo especial.

Además, lo de que ‘de una boda sale otra boda‘ pasa mucho aquí. Las bodas es un momento importante para ser vista, como chica, o para buscar, si eres chico o padre o madre de algún chico que se quiera casar.

De hecho, estas chicas con las que fui, que siempre están muy alegres por casa, haciendo bromas y bailando, se les veía muy tensas, serias, como intentando comportarse de la manera más correcta y prácticamente no comieron la carne, cuando es de sobra sabido todo lo que comen las mujeres marroquíes. Pero no sólo ellas, sino todas las jóvenes que andaban por la boda.

Mujeres bailando en una boda con el pañulo que se ponen en la cadera para marcar los movimientos.

Yo no me divertí nada con tanta tensión. Pero para ellas, según lo que hablaban al día siguiente, fue una noche muy divertida. De hecho durante la semana han estado recordando anécdotas de otros invitados. Yo me fui a casa a las cuatro de la mañana y aún no se habían arrancado a bailar ni mis amigas ni la mayoría de las chicas del evento.

Sin embargo al día siguiente me contaron que acabaron bailando mucho hasta las 6 de la mañana, cuando ya había amanecido. Añadir que aquí, aunque las muejres tengan pocas ocasiones de mostrar públicamente sus habilidades en el baile, TODAS, desde las más pequeñas hasta las abuelas saben mover sus caderas (donde se plantan un pañuelo para marcarlo bien ) y el cuerpo en general de una manera que ni la mismísima Shakira. Debe venir en la sangre, y yo me muero de envidia al verlas.

4 comentarios en “Yendo de boda con un grupo de chicas solteras

  1. Genial! Esta entrada sobre bodas me gusta especialmente: después de trabajar algún tiempo haciendo reportajes de fotos me encanta saber cómo se celebran las bodas en otros lugares del mundo 🙂 Me encanta que nos acerques las costumbres de otros sitios.

    • Me gusta que te guste. Lo curioso de las bodas aquí es que parece que están hechas para las fotos. La pareja casi no se relaciona con los invitados ni baila ni nada, sólo posa, la novia se cambia de ropa arias veces y siguen posando para fotos y vídeos…

  2. Pingback: De boda vietnamita | Barbaraontheroad

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