Fin de semana en el Alto Atlas con un club de Kung-Fu

El viernes me fui a una pequeña localidad cerca del Alto Atlas y volví ayer a Ouarzazate con un grupo de 20 personas que practican juntas Kung-Fu.

Vistas desde lo alto de la montaña situada en el Atlas

Igual suena raro que estoy en una ciudad de nueva y esté tan integrada: la semana pasada me fui de excursión a otra ciudad con unos colegas, luego de pic nic, luego de boda y este fin de semana a la montaña. Esto es todo gracias a ese maravilloso invento llamado Couch Surfing del que ya os hablé y del que me considero muy fan.

Cuando nos vamos de hotel, el sitio suele ser más o menos bonito, depende también del precio, y los recepcionistas y demás trabajadores del lugar suelen ser muy agradables, pero no es normal llegar a entablar conversaciones privadas con ellos. En Couch Surfing, cuando te vas a un sitio conoces a gente local, que pueden ser más o menos agradables, pero te da la oportunidad de hacer amigos.

En marzo vine a Ouarzazate con una amiga a pasar sólo un par de días en nuestro viaje al desierto. Me encantó el lugar y decidí volver. Así que seguí en contacto con la persona que nos había alojado en casa de su familia y con su profesor de Kung-Fu que fue muy hospitalario con nosotras también consiguiéndonos unas bicicletas para hacer una pequeña y agradable excursión a las afueras de la ciudad.

Pues seguí en contacto con ellos, porque eran muy majos, para que me ayudaran cuando volviera a visitar Ouarzazate. Pues bien, ahora alquilo una habitación en la casa del chico que nos alojó donde vive con su mujer e hijos, todos majísimos y estoy ya muy integrada en el barrio, entre todas las mujeres y chicas que andan siempre por casa. Y el maestro de Kung-Fu, lógicamente es quien me ha integrado entre sus amigos y estudiantes del club y me lo paso genial con ellos. Son todos majísimos.

La primera vez que me comentó lo de la excursión, antes de llegar a Ouarzazate, le pregunté si también irían chicas. Se le veía un chico majo y educado en el que poder confiar y de hecho, el padre de la familia en la que vivo también iba a la excursión y también tengo mucha confianza en él. Sin  embargo, lo pesados que se me están haciendo los hombres que a diario y constantemente me encuentro cuando ando de paseo por la calle, intentando ligar conmigo de manera hasta a veces groseras, pues está, lamentablemente, dándome muy mala imagen de los chicos del país. Sin embargo, los chicos de la excursión me han vuelto a demostrar lo majísimos que son los marroquíes.

Vistas del pueblo desde la montaña

Éramos 14 chicos y 6 chicas. El viernes nos amontonamos todos en un taxi que tenía asientos para unas 14 personas y nos encaminamos a la pequeña aldea de Tamzerit, donde mi amigo tiene una casa. Allí pasamos la noche, o mejor decir que dormimos dos horas, porque los marroquíes no son muy organizados. De hecho, a nosotros pasaron a recogernos por casa a las 4 de la tarde y hasta las 7 no nos fuimos, mientras esperábamos a que viniera todo el mundo. Al llegar al pueblo, entre charlar y cocinar (les gusta conocinar cosas muy elaboradas a estos marroquíes), nos acostamos a las 2 de la mañanas y nos levantamos a las 4 y media (para acabar saliendo de casa dos horas más tarde, porque lo de la capacidad en este país de que pasen las horas sin hacer nada es espasmosa), aunque cada vez tengo más paciencia y ese tema lo tengo que tocar un día en el blog.

Nos encaminanos al Alto Atlas y acabamos rodeando la montaña que véis en la foto más abajo y descendiendo hasta el lago Tamda, donde acampamos para pasar la noche. Fue dura la caminata, de unas seis horas, pero taaaaan bonito todo. Allí pasamos el resto del día, charlamos, jugamos, nos reímos y bebimos té. Sí, también en la montaña bebimos té. Da igual que haya que subir a más de 3.o00 metros bajo el sol con mantas, sacos de dormir y tiendas de campaña que los marroquíes no renuncian a sus costumbres culinarias aunque eso suponga aumentar considerablemente el equipaje. Tanto es así que hubo que cargar con dos teteras, 24 vasos de cristal, una olla gigante para cocinar con el cucharón. Eso fue lo que más gracia me hizo: la olla y el cucharón fue para hacer cocidos, un día harira (sopa típica con lentejas y garbanzos) y otro día alubias (que aquí se llama Lubia, así que ahora ya sabemos que el origen de esa palabra viene de los árabes). Igual tengo que exportar la tortilla de patata que se cocina en casa, no pesa y es mucho más práctica que las alubias (que estuvieron en remojo el día antes de ir a la montaña).

Por otro lado, todos los chicos fueron muy educados, cariñosos y amables y me integraron perfectamente, debo mencionarlo para contrarrestar todas las quejas que hago en mi blog sobre el género masculino en este país. También las chicas fueron majísimas, claro. Fue increíblemente genial y una vez más pude comprobar lo realmente agradables que son la gente de este país y pude ver que hay chicos con los que puedes bromear y pasar el fin de semana sin que te propongan nada más que una amistad. De hecho, ya he hablado mucho de la hospitalidad marroquí. Pues imaginárosla multiplicada por los 20 participantes de la excursión. Me trataron que ni las princesas de los cuentos esos que leemos de pequeños. En esta zona, muchos son bereberes y decían: en nuestra cultura, el invitado sólo tiene que hacer dos cosas: comer todo y sonreir mucho.

Me hace gracia que los chicos se toman muy en serio lo de no dejar a las chicas cargar mucho y demás. Al final tuvieron que ceder a darme más cosas porque era exagerado todo lo que había que portar, pero cuando le preguntaba a algún chico si le ayudaba con algo me miraban como si fuera marciana: ¡cómo iban a aceptar ayuda de una chica para cosas de fuerza! También comenté a tres chicos diferentes que yo era feminista y creo un poco más en la igualdad entonces que no hay problema si les ayudo llevando algo. Sin embargo, no sabían lo que era el feminismo.

También decir (por si llegamos a tener gobierno en Asturias y alguno me lee y quiere pagarme por los servicios prestados a la patria) que promocioné mucho mi tierra. Siempre lo hago, pero  estos les llamó más la atención que otras veces y unos cuantos chicos se inventaron una canción con las pocas palabras en español que saben sobre Asturias que decía que es muy bonito y que la gente es “muy simpática como Bárbara” y me la cantaban cada dos por tres con coreografía incluida. Las cosas que siempre digo sobre mi tierra. También, normalmente, cuando la gente me dice que soy muy maja les digo que es porque soy asturiana y allí todos somos así… Así que paisanos míos, intentad no dejarme nunca mal en este sentido.

Espero no haberos aburrido con las historias de este gran fin de semana.

¿Véis la montaña que está detrás mía, la alargada) esa nos rodeamos y descendimos por detrás para llegar al lago donde acampamos.

Lugar donde acampamos: Lago Tamda. Como véis no había ni un árbol para buscar algo de privacidad. La foto está hecha desde una cueva que las chicas usábamos como baño. Es decir, que costaba la vida ir a hacer pis.

Las teteras y la olla con alubias al fuego para cenar

Mis playeros tras el primer día de caminata. Solución: recortamos mis chanclas y las pusimos de plantilla. Aunque las piedras siguieron torturándome.

10 comentarios en “Fin de semana en el Alto Atlas con un club de Kung-Fu

  1. jajajaja, me ha encantado leerte!!! y veo que te lo has pasado genial, lo transpiras por los poros 😛
    Varias cosas a comentar…
    – El sitio al que has ido es precioso, realmente idílico, incluso el lago! y veo que el sol de la tarde sigue siendo igual o más bonito que el de la semana pasada 😉
    – Te hacen falta unas buenas bambas, nada de victoria para hacer caminatas!!!! por favoooor, jajajaja, pobres pies, jajajaja donde estan tus chirukas? o unas deportivas con algo de suela…
    – Lo del tiempo que transcurre sin freno aunque tampoco sin preocupación, es tan común…y te tienes que acostumbrar que sinó te desesperas inútilmente….yo ya ni pregunto a que hora se ha quedado ni nada, y solo miro el reloj cuando tengo que tomar el avión…..aaaah y comer a las 2 de la madrugada es tan habituaaaaal, jajajaja, tan o igual como no hacer sobremesa (cosa que me cuesta de asimilar todavía demasiado…además, con lo lenta que soy al comer, siempre soy la última y la gente espera ansiosamente a que acabe para levantarse)
    – Has hecho Kung Fu? jajaajja, surrealista esto de un club de Kung Fu en Ouarzazate, nunca me lo hubiera imaginado

    • No es tan fácil acostumbrarse. Piensa que en fin de semana, ok, pero por semana yo tengo mis cosas que hacer que vacaciones como trabjao y tareas y a veces esperando por gente me descuadran el orden!! De hecho necesitaba acabar una cosa para hoy el viernes, xq habían dicho que nos íbamos a las 6 pero de repende aparecieron por casa a las 4 y no pude acabarlo, para finalmente irnos a las 7…
      SObre las zapatillas… si aún fueran Victoria, pero eran unas cutres del Alcampo de 3 euros ya quemadas de tanto caminar. Pero ando de viaje mochilero y no tengo nada conmigo. Lo tengo en el pueblo casi todo. Los pantalones que llevo en la excutsion son unos del emrcado de 5 DH jaja
      Y lo de cenar a deshora… mira que el primer dia se pusieron a hacer la harira ya tarde y cenamos cerca de la 1 y al dia siguiente mucha gente con dolor de tripa porque la harira es fuerte y no es facil concentrarse en el baño de una casa con 20 personas más jajaj
      Y ya he hehco Kung Fu tres veces. Mi mejor amigo de aqui es el maestro. Mola un montón!!!!

      Mañana te respondo al mail que hoy no tengo tiempo a casi nada!!!!

    • Y ahora quedo con un amigo, le voy a preguntar el nombre del lago y te lo digo. Por si te apetece un día. Aunque hay muuuchas piedras. Vuelve a Marruecos a ver el sol en directo!! Esta vez a visitarme a mí 😉

  2. jajajjaja, ¿¿¿ un club de Kung Fu en Ouarzazate ??? increible…estoy de acuerdo…estas victorias no están hechas para estas montañas…unas buenas botas y no hay Sahel que se te resista. ¡¡¡ Muy divertida la crónica de tu escapada !!!

    • Sí Kung Fu en Ouarzzate. Es muy divertido y hay muchísima gente apuntada. Fue este chico quien lo trajo.Me alegro que te guste. Las zapatillas no tenía nada…. ando de viaje mochilero con pocas cosas. Si vuelvo a la montaña tendré que comprarme algo!!

  3. Pero Barbara! vaya imagen que imagen das de Ouarzazate que parece que ni te puedes comprar unas zapatillas de deporte con un poco de suela para irte a caminar sobre caminos de piedras en las montañas!! (yo estuve alli y es una ciudad pequeña donde todo esta limpio y hay tiendas)
    Espero que te comprarás otras bambas que si no con tanto agujero se te van a quemar los pies y esta vez con la suela un poco más gorda por si acaso!

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