En el aeropuerto

Me voy de Marruecos tras seis meses y medio de aventura. Estoy sentada en el aeropuerto de Marrakech esperando a facturar. Y no estoy triste como otras veces cundo acabo aventuras. Voy muy feliz. No porque no me guste Marruecos y ya tenga gana de perderlo de vista, al contrario. Pero supongo que por esos aires marroquíes que tiran y que me han inundado de felicidad todos los díás del último medio año.

También porque voy satisfecha de tooooodo lo que he aprendido, que creo que ni soy consciente de ello.Por un lado, acabo de darme cuenta de lo experta que soy calculando el peso de las maletas. Pagué por llevar 15 kilos facturados, más los 10 kg que Ryanair te deja llevar de mano. Ayer regalé algunas cosas que no me hacen falta para quitar peso a las maletas y hoy al llegar al aeropuerto las puse sobre una báscula de uno de esos mostradores vacíos (en algunos aeropuertos como el de Madrid hay básculas que cuestan dinero… ¿quién paga por eso habiendo, como hay,  mostradores de facturción vacíos?) para comprobar y quedó perfecto: 14,9 kg y 9,9kg.

Además de que ya puedo comunicarme en deriya (árabe marroquí) y también en italiano (en el pueblo donde pasé temporadas hay muchas familias que viven entre Italia y Marruecos y fue mi lengua de comunicación con mucha gente), también sé que mola viajar sola (lo hice estos dos últimos meses por primera vez en mi vida), sé quitarme a hombres pesados de encima y he aprendido a valorar más que nunca las cosas que de verdad importan en la vida: la familia, las buenas personas, los buenos amigos y el bienestar.

También me alegra que me esperan mis amigos y mi familia con los brazos abiertos. Da gusto siempre volver cuando es así. Y me espera jamón serrano (por qué a los musulmanes lo les gusta el cerdo, nunca lo entenderé) y una terraza de Madrid. Dos amigas vienen a buscarme al aeropuerto, cenaramos y charlaremos hasta cansar, que es difícil.

Y en menos de dos semanas, a casa con mi hermanita.

4 comentarios en “En el aeropuerto

  1. Esa es la inmensa suerte que tenemos, que tanto en Marruecos como en España tenemos a alguien que nos espera. Nunca he pasado una temporada tan larga como tú por allí, y sé que me quedan muchas cosas aún por aprender, pero es verdad que hasta que no te vas de allí no te das cuenta de cuantísisisisisimas cosas aprendes cada día.

    Disfruta de lo que viene ahora, que ya habrá tiempo de volver a bajarse al moro una y otra vez! jajajajajajjajaja

    Un abrazo

  2. Pingback: Síndrome otoñal… « Barbaraontheroad

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