La experiencia de un asturiano de interior cuando amanece soleado y quiere ir a la playa

Asturias tiene una costa maravillosa. Vale, igual queda mal que lo diga yo como asturiana que soy, pero es que soy incapaz de no enamorarme del litoral de esta región cada vez que tengo la oportunidad de disfrutar de él.

Pero como nada puede ser perfecto, en Asturias llueve más de lo que quisiéramos, lo que provoca que no podamos disfrutar de sus playas tumbados al sol muy a menudo. También es verdad que hay ‘años y años’. Este verano, al igual que en 2011, toca el verano lluvioso, por lo menos hasta el momento. 

 

Playa de Rodiles, en Villaviciosa

Aunque también es verdad que es esa lluvia la que hace los paisajes verdes tan bonitos que contrastan con el color del mar y es la que hace que cada vez que haga sol los asturianos lo disfrutemos como los niños pequeños y nos lancemos en masa a la costa.

Los asturianos somos muy flexibles y no planeamos, porque el pronóstico del tiempo no siempre es muy fiable. Uno de los trucos más comunes para la gente que vive en el interior de la región, como yo, es que un cuando grupo de amigos o familiares decide ir a la playa, uno de ellos quede encargado de echar un ojo al tiempo. Te levantas temprano, miras fuera de la venta a ver cómo se ve el cielo, si tienes algún  conocido que viva en la costa le llamas para contrastar (eso era más antes, ahora Internet y las webcams estratégicamente situadas han facilitado todo el proceso) y en función de las conclusiones, se avisa al resto del grupo y si parece que va a hacer sol comienzan los preparativos para el día playero: bolsa, toallas, bikinis, sillas, tortilla de patatas, agua, fruta, bocadillos para la merienda y demás.

Tened en cuenta que, los que vivimos en el interior y necesitamos más de media hora para llegar a la costa si hace sol intentamos aprovechar el día entero y el que trabaja, intenta usar las máximas horas posibles, como si no hubiera mañana. Los que viven en alguna localidad costera, supongo que se lo toman más relajado, pero probablemente aprovechen el día entero cuando hay un día de sol en un verano lluvioso como este.

Otra opción también usada por un asturiano cualquiera es la de ir a la playa aunque esté nublado. No nos importa, somos optimistas y allí tumbados bajo las nubes nos autoconvencemos de que la brisa del mar también nos pone morenos.

Playa de la Griega entre Colunga y Lastres

Ayer fue un ejemplo. Amaneció, por segundo día consecutivo, muy soleado y caluroso. Yo hice mis noticias matutinas como siempre, para mi trabajo y me fui con mi familia a Rodiles. No sé qué tiene Rodiles, una amplia playa cerca de la localidad de Villaviciosa, pero es una de las principales playas de referencia para cualquier asturiano (en mi familia, como en muchas otras familias, por ejemplo, cuando hablamos de playa hablamos de  esta como si no hubiera más, somos muy de costumbres, como véis, tanto es así que fue mi playa favorita toda la vida y ahora es la de mi hermana y así seguirá por tradición hasta el final de los tiempos) y en un día soleado es recomendable llegar MUY temprano.

Nosotros no podíamos a causa de mi trabajo y cuando llegamos, a eso de las 2.30 de la tarde, el aparcamiento era un infierno. Qué calor, qué caos. Dimos vueltas a la espera de que alguien se fuera para pillar el sitio. Al igual que estaban haciendo otros 100 coches más. Además, como la policía pasa de currar más de la cuenta a causa de los recortes, aquello estaba más desastroso que nunca. No hubo suerte. Tras más de una hora por el aparcamiento, fuimos a Misiego, una playa cercana, también llena. Mientras muchos salíamos de Rodiles en busca de otras playas, otros muchísimos coches iban yendo. Qué ilusos. Ya eran las 4 de la tarde. A esa hora es imposible ya encontrar nada.

Acabamos en La Griega, entre Lastres y Colunga. Muy bonita y con algún espacio para aparcar. El día de playa fue más que nada un día de coche y playa, pero al final me bañé en el Cantábrico por segunda vez en este verano.

Como véis, los asturianos disfrutamos más del sol que cualquiera. Casi le adoramos como si fuera un Dios cuando decide salir, peregrinando en masa hacia su encuentro.

 

Aquí un link de ‘Ocho Leguas‘, suplemento de El Mundo sobre playas de Asturias.

5 comentarios en “La experiencia de un asturiano de interior cuando amanece soleado y quiere ir a la playa

  1. Me pasó lo mismo en Rodiles la semana pasada, cuando fue con mi niño de casi 3 años. Los niños de casi 3 años no entienden nada de no encontrar sitio para aparcar, ni de no poder parar en la playa cuando Mamá lo habia prometido. Vaya tarde que pasamos! Ya no voy a ir a Rodiles hasta septiembre.. :/

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